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Implantación de la inteligencia artificial en las empresas: situación en España y Europa en septiembre de 2026

Análisis actualizado a septiembre de 2026 con los datos oficiales más recientes y una mirada práctica a la verdadera automatización de procesos.

Por AlcaTECH Consulting·9 min de lectura
Profesional analizando datos con herramientas de inteligencia artificial

A septiembre de 2026, los indicadores oficiales más recientes confirman que la inteligencia artificial avanza con rapidez en el tejido empresarial, aunque su implantación sigue siendo muy desigual por tamaño de empresa, sector y territorio. Los últimos datos comparables para España y la Unión Europea corresponden a 2025 y fueron publicados entre finales de 2025 y 2026.

La fotografía general es positiva: España se sitúa ligeramente por encima de la media de la Unión Europea. Sin embargo, decir que una empresa «usa IA» no significa necesariamente que haya transformado sus procesos. La distancia entre probar una herramienta generativa y automatizar de principio a fin una actividad empresarial sigue siendo considerable.

¿Cuántas empresas españolas utilizan IA?

Según la última Encuesta sobre el uso de TIC y del comercio electrónico en las empresas del Instituto Nacional de Estadística, el 21,1 % de las empresas españolas de 10 o más empleados utilizaba alguna tecnología de inteligencia artificial en el primer trimestre de 2025. En las empresas de menos de 10 empleados con conexión a internet, el porcentaje era del 13,4 %, frente al 7,5 % del año anterior.

ONTSI sitúa el uso de IA en el 20,5 % de las empresas españolas de 10 o más personas empleadas en 2025, 9,1 puntos porcentuales más que en 2024. Sus indicadores señalan que los usos se concentran especialmente en marketing y ventas y en la organización de procesos administrativos o de gestión.

Dos cifras, una explicación

El 21,1 % del INE describe la situación nacional. Para comparar países usamos el 20,3 % de Eurostat, obtenido con un ámbito sectorial y un tratamiento estadístico armonizados. No son cifras contradictorias.

España frente a Europa

Comparación visual del uso empresarial de IA entre España y Europa
La comparación armonizada de Eurostat sitúa a España ligeramente por encima de la media de la UE.

Eurostat indica que en 2025 el 20,0 % de las empresas de la Unión Europea con 10 o más empleados utilizaba tecnologías de IA, frente al 13,5 % en 2024. España alcanzaba el 20,3 %, por lo que se situaba apenas por encima de la media comunitaria.

La posición española es intermedia: supera a Francia (18,2 %), Italia (aproximadamente 16,5 %) y Portugal (11,5 %), pero todavía está lejos de Dinamarca (42,0 %), Finlandia (37,8 %), Suecia (35,0 %) y Bélgica (34,5 %).

La brecha por tamaño sigue siendo muy marcada. En España utilizaba IA el 17,2 % de las empresas pequeñas, el 30,1 % de las medianas y el 57,5 % de las grandes. Las compañías de mayor tamaño suelen disponer de más datos estructurados, especialistas, infraestructura tecnológica y capacidad para rediseñar procesos.

¿Podemos compararnos con otros continentes?

Sí, pero con cautela. No existe todavía una estadística mundial plenamente homogénea: cada país utiliza muestras, periodos y definiciones distintas.

En Estados Unidos, el Census Bureau observó entre diciembre de 2025 y mayo de 2026 un uso empresarial de IA de entre el 17 % y el 20 %. En el periodo terminado el 3 de mayo de 2026, la tasa nacional alcanzó el 19,8 %. La encuesta pregunta desde finales de 2025 por el uso de IA en cualquier función empresarial, por lo que la cifra no debe convertirse en una clasificación directa frente a España o la UE.

En Canadá, la oficina estadística indicó que el 12,2 % de las empresas había utilizado IA para producir bienes o prestar servicios durante los doce meses anteriores al segundo trimestre de 2025. La definición es más restrictiva que la de otras encuestas y explica parte de la diferencia.

Las comparaciones internacionales sirven para observar tendencias, pero no para construir un ranking exacto si las preguntas, muestras y periodos no son equivalentes.

Del uso puntual a la verdadera automatización de procesos

Diseño de un flujo empresarial automatizado mediante inteligencia artificial
La automatización real conecta la IA con datos, aplicaciones, validaciones y supervisión humana.

Que una empresa utilice ChatGPT, Copilot u otra herramienta para redactar un correo, resumir un documento o generar una imagen permite afirmar que usa IA, pero no significa necesariamente que haya implantado inteligencia artificial en sus procesos.

La automatización real aparece cuando la IA se integra de forma estable en un flujo de trabajo y se conecta con los sistemas de la empresa. Por ejemplo: recibir una factura, extraer sus datos, validarlos, registrarlos en el ERP y enviar únicamente las excepciones a una persona; clasificar una oportunidad comercial, actualizar el CRM y proponer la siguiente acción; o analizar una incidencia, consultar la documentación interna y asignarla al equipo correspondiente.

Las estadísticas oficiales permiten medir algunas tecnologías y finalidades, pero no existe un indicador único y comparable que revele cuántas empresas han automatizado procesos completos de principio a fin. Por eso conviene evitar equiparar acceso a una herramienta con transformación operativa real.

Cinco elementos de una implantación sólida

  1. Un proceso repetitivo y bien definido, con entradas, salidas y responsables claros.
  2. Integración con datos y aplicaciones corporativas, como correo, CRM, ERP o gestor documental.
  3. Reglas de validación y tratamiento de excepciones para evitar que un error pase inadvertido.
  4. Supervisión humana en decisiones sensibles, ambiguas o con impacto relevante.
  5. Indicadores antes y después sobre tiempo, coste, calidad, incidencias y retrabajo.

También conviene distinguir entre automatización tradicional, basada en reglas fijas; RPA, que reproduce acciones humanas entre aplicaciones; e IA, capaz de interpretar lenguaje, imágenes o patrones. En muchos proyectos, el mejor resultado surge al combinar las tres tecnologías.

El siguiente salto competitivo

Trabajo humano apoyado por redes de datos e inteligencia artificial
La tecnología aporta valor cuando amplía las capacidades del equipo y mantiene el control humano.

Para las pymes españolas, la oportunidad no está necesariamente en desarrollar modelos propios, sino en incorporar soluciones maduras donde exista un problema empresarial concreto. Automatizar tareas administrativas, mejorar el seguimiento comercial, consultar documentación interna o acelerar la preparación de propuestas son casos con un retorno más fácil de medir.

Un buen proyecto comienza con un proceso acotado, establece una línea base, realiza una prueba piloto y solo se amplía cuando demuestra mejoras medibles. También debe contemplar desde el inicio la protección de datos, la propiedad intelectual, la ciberseguridad y las obligaciones aplicables del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial.

Conclusión

España avanza a buen ritmo y ya se sitúa ligeramente por encima de la media europea. Sin embargo, aún existe distancia respecto a los países líderes y una brecha importante entre grandes compañías y pequeñas empresas.

La próxima fase no debería medirse únicamente por cuántas organizaciones «usan IA», sino por cuántas consiguen convertirla en procesos más eficientes, decisiones mejores y resultados verificables. Esa es la diferencia entre experimentar con inteligencia artificial y convertirla en una capacidad real de la empresa.

Fuentes oficiales